Cuando leí por primera vez la palabra "puerperio", pensé en algo que sí o sí dolía y averiguando y preguntando llegué a la siguiente conclusión:
Cuando acabamos de ser madres sufrimos un profundo cambio íntimo. Tanto nuestras hormonas como nuestros sentimientos están en efervescencia. La oxitocina, la hormona del amor, corre por nuestras venas. Estamos felices pero a la vez abrumadas por el cansancio y las dudas. Sentimos una melancolía que, en algunos casos, puede desembocar en una depresión.
Durante el puerperio, según explica Laura Gut
man, las mujeres se encuentran con su propia sombra, con recuerdos y miedos no completamente asumidos. Todo eso remueve por dentro el corazón. Y además muchos veces nos empeñamos en hacerlo todo solas y el mantener la casa en orden se convierte en una pesadilla. Las mamás a veces no tienen tiempo ni de ducharse, así que ¿quién va a andar planchando? Tampoco es el momento de cumplir como anfitrionas. No hay que “cumplir”. Todo eso hace que el desembarco en la nueva maternidad sea abrumador, más de lo que ya es.
Para disfrutar de un puerperio feliz es necesario retornar a las cosas sencillas y al encuentro con una misma. Cosas tan simples que no siempre nos damos cuenta de lo importantes que son. Autocuidarse y dejar que te cuiden, porque tu tienes que cuidar a tu bebé. He aquí algunas cosas que es preciso tener presentes, para tener un puerperio feliz
1. Entrégate al vínculo. Disfruta del enamoramiento de tu bebe, de esa locura de amor. No temas la sensación de no ser tu misma. Al fin y al cabo, no solo ha nacido un bebé, también ha nacido una madre.
2. Confía en ti. Vas a amar mucho a tu hijo y vas a ser una buena madre. Confía en tu cuerpo, está preparado para dar alimento y cobijo al bebé. Puedes cuidarlo y hacerlo feliz, el te necesita y vas a hacerlo bien.
3. Recuerda que antes que nada están ustedes dos. Di no a las visitas que no desees, con dulzura pero con seguridad. Necesitas intimidad y descanso. Si la casa esta desordenada no es ahora lo más importante del mundo.
4. Pide ayuda antes de estar superada. Expresa tus preocupaciones y tus necesidades. Si no puedes con la casa, no te martirices. Recuerda que antes las mujeres puérperas recibían cuidados de otras mujeres experimentadas y colaboración en las tareas. Lo más importante es que descanses y cuides del bebé. Si tienes otros hijos busca ayuda para poder hacerlo.
5. Descansa siempre que puedas. Acuéstate cuando el bebe duerma. Colecha o duerme al lado del bebé, así ni se despertará tanto ni te desvelaras cuando pida pecho.
6. Da pecho. Recuerda que tu leche alimenta, que no hay leches aguadas. Destierra ese y otros mitos sobre la lactancia. Infórmate con expertos de verdad, que apoyen la lactancia materna y sepan sobre ella. Acude a un grupo de apoyo si tienes alguna duda o preocupación. La lactancia te va a ayudar tanto emocional como corporalmente a conseguir el equilibrio.
7. Busca el soporte emocional de otras madres experimentadas y sensibles. Investiga si hay un grupo de apoyo a la crianza en tu zona. Plantéate si una doula puede hacerte falta y no descartes la idea por novedosa. Si te sientes sola o aislada, seguro que otras madres pueden ayudarte.
8. Conéctate a tu bebé, aprendiendo a entender sus mensajes. Los bebés sí llevan “manual de instrucciones”, ellos mismos. Si aceptamos la idea de que el niño es capaz de identificar lo que necesita y pedirlo, es mucho más sencillo. Los demás mamíferos tienen solo su instinto y se comunican con sus crías. Confiando en el nuestro podemos hacerlo. Hay que dejar salir el instinto y racionalizar menos.
9. Olvídate del reloj. Tu ritmo es el del bebé. La lactancia no tiene horarios. No cuentes las tomas, deja que el bebé viva pegado a tu cuerpo. Esconde el reloj. No va ser para siempre. Pero sí en estos primeros días.
10. Haz lo que tu sientas, no lo que te digan. Es el momento de hacerte más libre. La opinión de los demás no tiene que ser tu guía. Concédete hacer las cosas como te hagan más feliz, no como “hay que hacerlo”. Tira las ideas preconcebidas a la basura, y déjate fluir. Puedes coger al bebé en brazos todo lo que te apetezca, así que adelante, reinventa todo y cría a tu pequeño como te salga del corazón.